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Dos puñaladas de un agente fronterizo: así terminó el sueño americano de Abigail Román

Tomado de: Milenio

Abigail Román Aguilar hizo un segundo intento para entrar a Estados Unidos, tras una primera deportación. Saltó el muro que divide al desierto de Sonora con el condado de Pima, en Arizona, pero la migra lo detuvo y horas después un agente fronterizo lo asesinó a puñaladas durante un forcejeo.
Román, originario de San Pedro Buenavista, Chiapas, dejó a tres hijos, dos esposas y a sus familiares, que ahora exigen que se esclarezca el crimen.
El Bolita, como lo conocían desde pequeño, tenía sólo 32 años. Estaba cansado de intentar prosperar en México, primero en su estado natal, donde desde su juventud incursionó en el sector de la agricultura junto a su padre y sus dos hermanos y después en Tijuana, donde trabajó para una empresa por dos años.
El 20 de mayo decidió buscar el sueño americano, pero fue capturado y deportado a México. Cuatro días después probó suerte nuevamente y se dispuso a cruzar. Se adentró en el desierto de Sonora y saltó el muro fronterizo hacia el condado de Pima, Arizona.
Momentos antes envió a sus familiares la última foto que se tiene de él con una gorra gris, pantalones tipo cargo y una pequeña mochila.
Le advirtieron que ya no lo intentara, pero no hizo caso, envió un último saludo, les prometió que una vez en Estados Unidos haría una videollamada y emprendió el viaje.
“Los extraño padres, los quiero mucho”, es el estado de su WhatsApp que quedó grabado en su teléfono, cuya última conexión fue el 24 de mayo a las 2:45 de la madrugada.

Las cosas no salieron bien, del otro lado ya lo esperaban agentes fronterizos, quienes lo detuvieron tras un intento de escape en el que Abigail se lastimó el rostro con el alambre de púas que rodea el muro, tras lo cual se lo llevaron a un hospital para curarlo y después iniciar un proceso de remoción.
Abigail sabía que lo iban a deportar, así que intentó escapar de la migra, y en el forcejeo el agente fronterizo lo apuñaló dos veces, de acuerdo al análisis de la Oficina Forense del Condado de Pima, Arizona.
Kevin Lougee, el patólogo forense que firmó el reporte, concluyó que la manera de su muerte fue la de un homicidio, lo que no necesariamente implica que se cometió un delito por parte del agente fronterizo. Sin embargo, el Buró Federal de Investigaciones (FBI) ya tiene el tema en sus manos, en el que queda la duda de por qué un agente de la Patrulla Fronteriza utilizó un cuchillo para enfrentar a un hombre de 55 kilos y metro y medio de estatura, cansado de recorrer el desierto de Arizona y con heridas previas, en lugar de otra arma de cargo no letal.
El Bolita era querido en su pequeña comunidad. Lo recuerdan por ser muy alegre y amigable, pues todos lo consideraban su amigo. Le gustaba bailar duranguense y canciones románticas.
“Yo soy el muchacho alegre, del cielo favorecido”, dice la que era su canción favorita, que tocó una banda cuando lo enterraron, el 19 de junio, luego de que su cuerpo fuera repatriado desde EU un día antes, con apoyo de autoridades mexicanas. Hoy el cuerpo de Abigail descansa en San Pedro Buenavista, la tierra que lo vio nacer, a la espera de que se esclarezca su asesinato por parte de un agente fronterizo.

La anatomía del asesinato de un paisano

Abigail recibió dos puñaladas mortales: una en el pecho superior izquierdo y otra en el pecho superior derecho. La de la izquierda le rebanó la vena yugular y la de la derecha llegó hasta el pulmón, con una profundidad de una y dos pulgadas respectivamente.
La primera estocada entró de abajo hacia arriba, y la segunda de arriba hacia abajo, de izquierda a derecha. Además tenía lesiones derivadas del forcejeo en la cabeza, el tronco y sus extremidades.
Durante su examen médico, el forense encontró dos tatuajes, uno en cada brazo, con los nombres de sus dos hijos varones: “Ángel David” y “Josué».
“En consideración de las circunstancias conocidas que rodean esta muerte, el historial médico disponible y la examinación de los cuerpos, la causa de la muerte es la de heridas por objeto filoso en el tronco”, se lee en la conclusión del forense.

Un día después del asesinato, México envió una carta exigiendo una investigación y condenando el uso de la fuerza letal para detener migrantes. Además, canalizó el caso a un despacho jurídico para analizar la posibilidad de entablar una demanda.

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