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Presencia de la CIT, buen augurio para trabajadores en Sonora: Gómez Urrutia

LA JORNADA

Hermosillo, Son., Con la porra de “Napoleón no se vende, Napoleón no se va porque tiene mineros con mucha dignidad”, cientos de trabajadores recibieron en esta ciudad al senador Napoleón Gómez Urrutia.

El líder nacional de la Confederación Internacional de Trabajadores (CIT) tomó protesta al comité sindical en la entidad y también acudió a presentar en palacio de gobierno su libro El triunfo de la dignidad.

En el Centro de Artes de la Universidad de Sonora, Gómez Urrutia tomó protesta a Mariano Castillo de la Isla como nuevo secretario general del comité ejecutivo del CIT en Sonora, así como al resto de integrantes, entre ellos Jorge El Travieso Arce, secretario del deporte.

Ahí, calificó de “importante” su regreso al estado, donde el consorcio Grupo México, contra quien se ha enfrentado legalmente, explota la mina Buenavista del Cobre, y donde el 1º de junio de 1906 estalló la histórica huelga de Cananea.

“Es un augurio para la clase trabajadora de Sonora y el país; va a ser más promisorio, vamos a trabajar unidos por mayor justicia laboral, por mayor respeto y mayor democracia, y creo que lo vamos a lograr juntos; el equipo que integra esta federación va a ser punta de lanza”, recalcó el líder del Sindicato Minero en México.

A pregunta expresa de si próximamente la CIT comenzará a trabajar con sindicatos del sector minero que opera en Sonora y en los consorcios propiedad de Germán Larrea, Gómez Urrutia no descartó la posibilidad de afiliar a las agrupaciones de trabajadores de los yacimientos de Cananea y Nacozari. “Siendo Sonora el estado minero más importante del país, creo que va a ayudar muchísimo fortalecer las relaciones y la creación de nuevos proyectos”, respondió a La Jornada.

Añadió que el propósito de la CIT, que cuenta con sindicatos en 18 entidades del país, es unificar al movimiento obrero para que los derechos laborales sean palpables. Afirmó que será un interlocutor entre empresas y gobiernos para terminar con viejas prácticas, como represión, chantajes y amenazas hacia la clase trabajadora.