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En Caborca, víctimas piden piedad a criminales

Tomado de: Amalia Escobar / El Universal

Caborca.— En el desierto de Sonora ocurre un fenómeno indignante: familiares de desaparecidos confían más en los grupos delictivos que en las autoridades, para que les devuelvan a sus “levantados”.
Es indignante ver a las madres rogar a los barones de la mafia para que regresen a sus hijos y esposos. Las súplicas son prueba de que los grupos criminales controlan este territorio.
En redes sociales se han viralizado mensajes dirigidos a grupos delincuenciales para que devuelvan a personas privadas de la libertad. Dicen que no denunciarán para que no les hagan nada.
En algunos videos los familiares de desaparecidos aseguran a los criminales que se equivocaron de persona. Esta situación demuestra que los pobladores ya no confían en las autoridades, señala María Elena Morera, presidenta de Ciudadanos por una Causa en Común, A.C.
Fernanda Meraz, esposa de Jonathan Eduardo Ochoa Rentería, desaparecido el 7 de mayo, les pide piedad.
“Ya no se de qué manera suplicarles a ustedes, señores que se dedican a levantar gente. No los voy a juzgar, sólo les pido que hagan bien su trabajo y que investiguen bien a las personas para que no se equivoquen matando gente inocente, para que no dejen más niños, esposas y padres llorando”, clama Fernanda y ruega por la vida de su esposo.
“Les imploro que terminen de averiguar lo que quieren saber y me lo regresen. Él no es la persona que buscan”, expresa en el video y asegura que su corazón le dice que su esposo está vivo.
“Ustedes tienen la manera de dar con las personas que buscan, no se equivoquen, por favor. Piensen en sus padres, en sus esposas y en sus hijos, porque sé que deben tenerlos. No les hagan pasar por un dolor como el nuestro, porque yo no se lo deseo a nadie”, ruega Fernanda.
Así es como madres, esposas y hermanas apelan a un código no escrito y al “buen corazón” de criminales para que les devuelvan a sus desaparecidos en esta extensa región en el noroeste.
La violencia en Caborca
 
El municipio de Caborca, con alrededor de 90 mil habitantes, forma parte de un corredor de trasiego de droga y de personas hacia Estados Unidos, y de armas de la Unión Americana hacia México.
Aquí las desapariciones forzadas suceden con frecuencia, producto de la escalada de hostilidades entre los cárteles del crimen organizado que se disputan el control de la región.
En últimas fechas, las dolorosas peticiones ciudadanas para que el crimen organizado regrese a sus familiares se han vuelto más comunes.
“Les suplicamos que nos regresen a Christian Mojica”, se lee en un servicio social que circula en redes sociales, junto a la fotografía de un joven desaparecido el 29 de abril.
En la petición se expone que “tiene a sus tres hijos chiquitos y no entienden por qué papá no ha regresado”.
La familia promete no buscar culpables. “Sólo queremos tenerlo de regreso. Por favor, por lo que más quieran, escuchen las súplicas de esta mujer triste y deshecha por todo esto”.
“¿Dónde está mi hija?”, es la pregunta de la madre de Yenliú Esmeralda Ortega Frasquillo, un caso del que las autoridades no dan respuesta a la familia.
La joven, madre de tres hijos, desapareció el 16 de enero, cuando transitaba en su camioneta por el desierto. El vehículo fue encontrado calcinado.
“Yo sólo estoy suplicando a las personas que se la llevaron, por favor, que me regresen a mi hija. Ella era madre y padre de tres niños que están pidiendo todos los días que su madre regrese. Yo les suplico, por favor, que se pongan la mano en el corazón y que sepan del dolor de una madre y de unos hijos que están esperando a su madre”, implora.
Algunas son escuchadas
Si suplican es porque, en algunas ocasiones, han tenido éxito. Se sabe porque también hay mensajes de agradecimiento.
La noche del 16 de febrero es conocida como La noche del terror por los lugareños. Hombres armados sitiaron el municipio y tras más de seis horas de tiroteos y terror, se llevaron al menos a nueve personas, entre ellas varios jóvenes.
Madres y esposas iniciaron los ruegos para que los regresaran.
“Por favor, a las personas que se llevaron a mi esposo ayer en la noche, por favor, se los pido, se los suplico, que me lo entreguen. Él es inocente, él es una persona que trabaja. Él es albañil y yo trabajo en el hospital. Nosotros estamos luchando para sacar adelante a mi niña que está enferma”, pidió una mujer.
Y continuó: “Por favor, es una equivocación; se los suplico. Mis hijas están asustadas por su papá. Por favor, por favor; se llama Édgar Iván, por favor. Es el muchacho que sacaron de aquí atrás, del Cerro Prieto. Él es inocente, él estaba dormido, por favor. Él cuida a mis hijas cuando yo me voy a trabajar en la noche. Se los suplico, por favor”.
Los padres de Eduardo Alejandro Uribe y Sebastián Manríquez, ambos de 23 años, también clamaron por la vida de sus hijos, quienes se reunieron esa noche para jugar por internet.
El 20 de febrero, la fiscalía de Sonora informó que cinco jóvenes que habían sido privados de la libertad en varios domicilios, habían vuelto a sus casas.
El mensaje de la madre de Jesús Alberto Grijalva, un empleado de mina, levantado el 24 de abril por hombres encapuchados cuando la esperaba afuera de un supermercado con su bebé, logró su objetivo.
“Por favor, de todo corazón, él no tiene nada que ver, devuélvan- lo. Están sus dos hijos esperándolo. Les pido de corazón, por la sangre preciosa de Cristo, que tengan compasión de esta madre, de la esposa”.
“Por favor, muchachos, ustedes lo agarraron. Déjenlo vivir, déjennoslo a nosotros; se los pide de todo corazón esta madre desesperada. Él tiene cómo comprobar que trabaja en la mina. Se los pido de todo corazón”, rogó y se santiguó. Cinco días después tuvieron misericordia; Jesús regresó sano y salvo.
Una situación atroz
 
María Elena Morera, integrante del Comité de Evaluación de la Coordinación Nacional Antisecuestro y promotora de la Red Nacional por la Seguridad Pública, resaltó la gravedad de esta situación, que calificó de atroz porque demuestra que la gente ya no confía en las autoridades.
“Es gravísimo que en Caborca, teniendo al cuartel de la Guardia Nacional y de los militares a unos minutos, no sean capaces de darle una respuesta a la gente y en lugar de eso, estén actuando de manera omisa o corrupta”.
Consideró que esas son las dos explicaciones que puede tener para que las autoridades no actúen cuando la situación está en tanto riesgo.
“Y ahora salen los videos de gente que está suplicando a los criminales que regresen a sus hijos. Pareciera que las víctimas tienen más confianza en los criminales para que se los regresen, en lugar de confiar en las autoridades”.
Señaló que “si esto no se soluciona de manera pronta, podría generar que las personas se empiecen a armar y tratar de solucionar sus propios problemas”.
Criticó que la Guardia Nacional se limita, en el país, a hacer rondines. “No investiga y nada más detienen a gente que de casualidad se encuentra delinquiendo, igual que el Ejército”.

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