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Did America really come back? Biden, el G7 y el horizonte de expectativa para México frente al combate global a la autocracia

Hermosillo, Sonora.– La semana pasada, durante los días que van del 11 al 13 de junio, el mundo atestiguó la ya tradicional y multicitada reunión del G7 en su cuadragésima séptima edición, cumbre organizada en Cornualles, Reino Unido, una de las ciudades reconocidas por la Unión Europea como ‘Región del Objetivo 1″ por su desventaja y rezago económico.

Entre la parafernalia ambientalista que adornó el entorno inmediato del encuentro y entre los abrazos y sonrisas que engalanaron la coquetería diplomática entre los presidentes Biden y Macron, los temas y discusiones del G7 mantuvieron una línea discursiva a la que debería ponerse especial atención, pues parece proporcionará las claves internacionalistas en las que se darán las relaciones con nuestro vecino del Norte al menos en lo que resta del año: por una parte, la postura de Biden frente a Rusia y Vladimir Putin (de la que hablaré en otra ocasión); y, por otra, el posicionamiento liderado por Biden de las potencias en relación a los ‘países pobres’ ( término que me parece muy desafortunado para intentar influir positivamente en el desarrollo de las economías y democracias más rezagadas del mundo).

En oposición al término ‘autocracia’ con el que el mandatario norteamericano cerró su participación en el G7, sea lo que sea que entienda en precisión con esa palabra, pareciera que Biden insiste en la promoción de la democracia entendida como participación de todos y no sólo de una persona en la constitución y ejercicio del poder gubernamental, ya sea en países pobres o países adversarios.

En términos de teoría política esto parecería una buena definición, si no funcional, al menos genérica de lo que occidente ha considerado convencionalmente democrático los últimos 40 años. Sin embargo, hay algunos detalles poco obvios pero no menos medulares que esa definición no alcanza a poner de manifiesto y que problematizan la postura de Biden.

En algún punto del icónico texto “Free to Choose” de Milton Friedman – padre ideológico de la actual economía global de libre mercado (evito el término neoliberalismo para no caer en la etiqueta de la chairiza), el autor señala que la principal libertad que debe defenderse y privilegiarse es la libertad económica, pues es imposible poder ejercer los derechos y libertades políticas sin los medios, herramentales o instrumentos básicos para poder participar en la democracia, por ejemplo: es imposible que un ciudadano de a pie pueda ir a votar si no cuenta con un medio de transporte, personal, público o privado, para llegar al punto donde se encuentran las casillas; es imposible que una persona pueda votar con plena consciencia de su decisión política si no tiene acceso a las fuentes de información y los medios que le permitan generar un criterio racionalizado, lo que en otras palabras sería equivalente a decir que hoy no se puede hacer un voto consciente si no se tiene el capital para cubrir el costo del acceso a Internet, a dispositivos electrónicos, educación de calidad, etc.

Palabras más, palabras menos, este fue el principal argumento que dio forma a la política económica norteamericana y global después de 1982 y la idea principal con la que se justificaron la apertura económica de las economías en desarrollo, la alineación de la mano de obra mexicana a las necesidades de la industria norteamericana, el apoyo casi irrestricto a la libre empresa corporativa-transnacional y el frecuente rescate a la banca privada con dinero público. Expresado en términos lógicos la fórmula es y era: si hay inversión privada y capital, hay trabajo; si hay trabajo, hay salario y participación política, ergo, si hay capital, hay democracia. En este sentido, la conclusión básica del planteamiento de Friedman, y creo que es uno de los puntos fuertes de sus ideas, es que sin libertad económica no hay ciudadanía, ni democracia.

Con información de Lic. César Humberto Acuña, MCS, profesor de cátedra en la facultad de Ciencias Sociales y Gobierno del ITESM.

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