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¿Sabes cómo llegan las pitayas hasta tu mesa? Todo empieza con la polinización de sus flores

Por Enriquena Bustamante/ERNO

Hermosillo, Sonora.- Antes de que lleguen las lluvias de verano, el desierto sonorense se viste de colores con la floración de varias especies de plantas. Una de ellas es el pitayo: ese enorme cactus con múltiples brazos erguidos que vemos en el paisaje.

Entre abril y mayo, los pitayos comienzan a producir sus grandes flores tubulares de color crema que abren durante la noche. ¿Ya lo sabías? Sus flores son nocturnas y duran abiertas solo unas cuantas horas de la mañana siguiente. Durante ese tiempo, ofrecen un festín a sus polinizadores, produciendo como recompensa, por su servicio de polinización, grandes cantidades de su dulce néctar.

¿Quiénes creen que son esos polinizadores? Aunque varios insectos no pierden la oportunidad de visitar sus flores, son los murciélagos los grandes ganadores. Las flores producen tanto néctar, que ofrecen suficiente alimento y energía para estos mamíferos voladores que se alimentan casi exclusivamente de néctar de varias plantas como los pitayos y otros cactus gigantes, pero también de los agaves, de quienes obtenemos los mezcales como el bacanora, pero esa es otra historia.

También, algunas aves como los colibríes aprovechan el néctar de las flores en las pocas horas que estas están abiertas por las mañanas, pero son realmente los murciélagos los polinizadores más efectivos, a quienes les debemos principalmente que, un mes después de hacer su trabajo de polinización, tengamos unas dulces, rojas y sabrosas pitayas en nuestras bocas. Así que recuerda, sin polinizadores, no hay pitayas ¿Y tú? ¿Ya las probaste?