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Borrego cimarrón, ícono de Sonora, sufre la pérdida de su hábitat y cacería ilegal

Hermosillo, Sonora.- En las sierras de Sonora habita el rey del desierto, imponente por su pose siempre alerta, su mirada penetrante y sus gruesos y curvados cuernos en los machos; es el borrego cimarrón, una especie icónica y emblemática en la entidad.

Un ejemplar puede llegar a medir hasta dos metros desde la punta de su nariz hasta la punta de su cola; si se pudiera extender la cornamenta de un macho de 25 años, la longitud aproximada sería de un metro y medio; las hembras son de menor tamaño, con cuernos pequeños y semicurvados.

Crédito imagen: Naturalista

Hace un año, se estimó que la población de borregos cimarrones para Sonora era de 7 mil 591: 3 mil 829 en vida libre y 3 mil 762 en confinamiento; tan solo en la Isla del Tiburón hay aproximadamente 650 en vida libre.

Raúl Enrique Molina Ocampo, director de Planeación Ambiental en la Comisión de Ecología y Desarrollo Sustentable del Estado de Sonora (CEDES), detalló que viven en las serranías bajas del desierto, como en El Pinacate, la Isla del Tiburón y la sierra libre.

“No es un animal de altura, es un animal de planicie baja o llanura, que tiene cierta cercanía con el océano, depende mucho de la humedad del Golfo de California y de la vegetación del desierto.

Se distribuye donde también habita el venado bura, el berrendo y otros animales de esa naturaleza: mamíferos de tamaño regular, como se identifican”.

Actualmente el borrego cimarrón se encuentra sujeto a protección especial dentro de la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010, lo cual hace permisible la caza de la especie, siempre y cuando se realice de acuerdo a los parámetros indicados para no poner en riesgo la población del animal.

Crédito imagen: Naturalista

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y Recursos Naturales enlista al borrego cimarrón como en categoría de poca preocupación, ya que no cumple ninguno de los criterios de las categorías en peligro.

“En Sonora, es el gobierno del Estado el que tutela la administración de este recurso por una petición de hace casi 20 años, cuando celebraron un convenio con el gobierno federal a través de la Dirección General de Vida Silvestre”.

Básicamente se le atribuye o asume la entidad funciones en gestión de vida silvestre, así que ahora administra la especie en términos de su aprovechamiento, a través de las llamadas Umas (Unidad de Manejo para la Conservación de Silvestre).

Molina Ocampo agregó que “se trata de predios o instalaciones de cierta superficie, que tienen un programa de reproducción, investigación, liberación y repoblación para diferentes especies en Sonora.

Hay, en total, mil 700 Umas y básicamente el 30 por ciento de la superficie total de la entidad está representado por ellas; “son más las Umas que la superficie que representan las Áreas Naturales Protegidas”.

Gustavo Camou Luders, subsecretario de Ganadería de la Sagarhpa (Secretaria de Agricultura, Ganadería, Recursos Hidráulicos, Pesca y Acuacultura) en Sonora, señaló que la principal amenaza a la que se enfrenta este animal es la pérdida de su hábitat natural y la cacería ilegal que afecta la estructura poblacional de los borregos.

La Sagahrpa establece la cantidad de ejemplares machos adultos susceptibles de aprovechamiento, empleando un procedimiento establecido en el Programa de Conservación del Borrego.

“La actividad cinegética ha beneficiado a la comunidad indígena Comcaác (indígenas seris) que habita en el Ejido El Desemboque y su Anexo Punta Chueca y en Bienes Comunales Isla Tiburón, ya que el aprovechamiento sustentable de ejemplares de fauna silvestre que se distribuye en sus territorios a diversificado la actividad productiva primaria de la comunidad”, señaló Camou Luders.

También, dijo, ha reforzado la identidad de los jóvenes seris que trabajan en la conservación de la vida silvestre y se enorgullecen más de su patrimonio territorial e interesan en el mundo exterior en la medida de su aporte al desarrollo de la comunidad.

Liberación de la especie

En mayo de 2019, se liberaron 12 ejemplares, seis hembras y seis machos, en El Baviso, del Cañón de Nacapule; se les instalaron collares satelitales para monitorear las poblaciones, conocer los desplazamientos y así poder generar información relevante encaminada a la preservación de la especie.

Crédito imagen: Naturalista

 

 

 

Con información de Proyecto Puente

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