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Con el el encierro frente a la pandemia, a veces la motivación no es la misma: te damos algunos tips

Enfrentar el encierro se vuelve cada vez más complicado, pero buscar formas de ayudar a otras personas son acciones que pueden generar reacciones cerebrales positivas.

Mantener la motivación se está convirtiendo en un desafío cada vez mayor para muchas personas alrededor del mundo que transitan a través de esta vida restringida por la pandemia del coronavirus.

A medida que las semanas se convirtieron en meses, sin un final claro a la vista para la mayoría del país, el hastío del aislamiento provocado por el Covid puede socavar el entusiasmo por actividades mundanas, por muy gratificantes que puedan lucir.

Para algunos, incluso ejercitarse puede parecer abrumador cuando ya no pueden realizar actividades predilectas como la natación o las clases de spinning.

Los tipos de motivación

Daniel Goleman, psicólogo y autor del libro Emotional Intelligence. Goleman explica que hay dos tipos de motivación: intrínseca y extrínseca.

La motivación extrínseca se refiere a los actos realizados para recibir una recompensa o resultado externo como riquezas, poder o fama, o en algunos casos, evitar un castigo.

La motivación intrínseca involucra conductas realizadas por el bien en sí mismo y que son personalmente gratificantes, como ayudar a otras personas, participar en un deporte placentero o estudiar un tema fascinante.

Con la motivación intrínseca, la inspiración viene del interior de la persona. Tiende a ser más enérgica y sus resultados más satisfactorios.

“El decreto de permanecer en casa ha forzado a muchos de nosotros a entrar en un modo de motivación externa que nos está haciendo enfrentar algo que se siente como letargo e insignificancia”, comentó Daniel Goleman.

“Enfocarse en lo significativo, actuar sobre lo que realmente le importa a una persona, es el antídoto para el desgaste”, afirma.

A aquellos que se sienten privados de motivación, les sugiere: “Enfrenta lo que está sucediendo. ¿Qué significa para mí? ¿Qué es lo verdaderamente importante para mí en este momento? ¿Hay alguna manera en la que pueda actuar sobre lo que tiene sentido para mí?”.

Richard J. Davidson, profesor de psicología y neurocientífico del Centro para la Investigación de Mentes Saludables en la Universidad de Wisconsin-Madison, ha demostrado que “cuando los individuos se involucran en actitudes generosas y altruistas, de hecho activan circuitos en el cerebro que son claves para fomentar el bienestar”. Preocuparse por otras personas puede ser su propia recompensa.

Por otro lado, el lado derecho de la corteza prefrontal actúa como lo que Davidson denomina un inhibidor conductual que empuja a la gente a rendirse más fácilmente cuando las cosas se ponen difíciles. Este tipo de personas tienden a ser demasiado cautelosas, temerosas y con aversión al riesgo, además de no tener motivaciones fuertes.

El temor a que no podamos nunca escapar de la amenaza del nuevo coronavirus puede generar sentimientos de futilidad. ¿Qué sentido tiene hacer cualquier cosa si todo será en vano al final? Esa forma de pensar puede ciertamente truncar la motivación y generar una existencia ingrata y triste. En vez de eso, adopta un enfoque más positivo, seleccionando metas que sean alcanzables pero que de todos modos representen un desafío.

Mantener la motivación se está convirtiendo en un desafío cada vez mayor para muchas personas que transitan por esta vida restringida por la pandemia del coronavirus.

 

 

 

Con información de El Sol de México

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